11th March 2026

Ahí seguimos

Ha pasado un año y un mes desde que empezamos la no-adaptación de los gatos. Estamos en el 4º intento de hacerlo lentamente, poco a poco, con comidas y recompensas, olores, sin verse... han estado en diferentes estratos y aún no se ha conseguido. 

Mi cabeza ya estaba hecha a vivir en esta separación para siempre. En abril, cuando comencé a ir a la psicóloga porque perdí las ganas de vivir por culpa de la depresión situacional que me ocasionó todo esto, me dijo que era mala idea verlo "para siempre", que pensara en "durará 1 año". Lo siento, pero pronto hará un año y veo muy justo que ya se solucione cuando aún queda 1 mes de un paso en el que se ven desde una malla. 

En fin, como sea. Mi cabeza sigue haciendo altibajos con todo esto. Me voy aferrando a pasiones para seguir pasando el día a día. A veces siento que debería hacer más, a veces tan sólo quiero descansar y hacer lo que me apetece. Menos mal que el tiempo que tengo lo lleno con cosas que realmente me gustan, pero las dinámicas son totalmente distintas a lo que eran hace un año. He incorporado nuevas motivaciones y disfrutes de mi tiempo.

Me viene y me va, pero estoy en la temporada de ver claramente que los gatos... no son para mí. Y no me gusta repetirlo, mucho menos cuando me sale decirlo en voz alta al lado de Dunkel, porque ella los ama. No es que yo no ame a Mito o a Goku, hablo más bien del concepto de esta mascota en si. A mí no me gustan y me lo ha demostrado el tiempo. Quizás no gustar es demasiado para el contexto de tenerlos y quererlos, digamos que no están hechos para mí. 

Si no fuera porque los perros exigen sacarlos y tengo serios problemas con el tiempo que me queda para vivir tras una larga jornada de trabajo, tendría uno. Soy consciente y llevo años haciéndolo, el daño que haría a ese perrete que no le dedique el amor que se merece. Por eso sé que no debo tenerlo hasta que me arregle un poco yo, conmigo misma. Que lo solucione el tiempo lo dirá, pero ahora mismo me veo incapaz de tener que, diariamente, sacar al perro. Quizás, y sólo lo sabe el propio futuro, me diera un piñazo en la cara la vida y sí que vería que compensa el amor y el cariño que te ofrecen en contraste a sacarlo. No lo sé. No me siento capacitada para probarlo. Además, no sólo eso, ya no depende sólo de mí si no de mi mujer y mis dos gatos.

¿Sabes cuando empiezas a decirte a ti misma "en el futuro, en el futuro..."? Pues así vivo yo con todo. Es agotador. No lo hagas.