23rd September 2025

Autoconocimiento y percepción de mí misma

Desde que comenzamos la adaptación de los gatos al traer a Goku en febrero comencé a sufrir una depresión situacional bastante grave. A día de hoy la situación sigue igual, la que ha cambiado soy yo.

Ese tema tardó en curar meses en mi cabeza pero, a día de hoy, puedo decir que por fin siento que lo llevo mejor. Siempre quedará esa molestia, esa incomodidad en mi propia casa, dado que tenemos que vivir con puertas cerradas y muchos hábitos han cambiado para acomodarse a la necesidad de tener dos gatos separados sin verse nunca.

Mover comederos, areneros e incluso a ellos mismos diariamente son pautas y rutinas, entre otras cosas, que he tenido poco a poco que amoldar como nuevas en mi cerebro. Como digo, a día de hoy, por fin puedo decir que ya lo llevo como algo más normalizado en mi vida. Pero ha sido un proceso doloroso, con antidepresivos por medio. De las peores situaciones vividas en mi vida. 

He cogido coraje general (¿más?) a los gatos. Los tolero (cuando estaba muy deprimida, no podía ni verlos), los quiero a los dos e irónicamente acaba de aparecer Goku para pedir un par de caricias e irse. Pero no entiendo a veces (realmente a veces me lo pregunto sin ironía) cómo sirven de mascotas. Son mascotas cómodas, eso sí que lo entiendo. Cómodas y fáciles para hacer compañía a una persona que debía salir 9 horas de su casa para trabajar. Por eso acogí a Mito en 2017. Porque me sentía sola y, aunque no me gusten especialmente los gatos, sabía que iba a darme compañía en casa. El caso.

Me apunté a una psicóloga privada con la cual mi intención era tratar el tema de los gatos. El desazón y pocas ganas de vivir que me estaban haciendo padecer. La situación me afectaba extremadamente en mi día a día, atendiendo incluso llamadas en el trabajo mientras lloraba. Todo acabó derivando en la primera sesión con dos preguntas en mi cabeza que me dejó ella: ¿me han identificado alguna vez algún tipo de trastorno neurodivergente? ¿me he replanteado tener déficit de atención y/o autismo?

Nadie me había dicho nunca, en mis más de 5 psicólogos que habré visto a los largo de mis años (diferentes por circunstancias) que yo pudiera tener algún tipo de neurodivergencia. Tengo diagnosticado un trastorno de ansiedad crónica y un trastorno de conducta del sueño en fase REM desde que soy adolescente debido a las vivencias que tuve. Pero nunca me hablaron de la neurodivergencia.

Esto suscitó mi curiosidad y comencé a informarme. Mucho. Comencé a empaparme de información, de nomenclaturas, de todo lo que me iba encontrando accesible a mi entendimiento y, por supuesto, en español.

Empecé por otro lado, junto a mi psicóloga, a hacer tests sobre déficit de atención para tener un escrito que lo valide. A posteriori, pretende que hagamos los de autismo. Mi entorno alguna vez ha pensado que "algo tenía" y que, quizás, fuera incluso altas capacidades. No creo en absoluto que sea lo último, pero bueno. Tiendo a juzgarme mucho y es otra de las cosas que estoy intentando tratar con mi psicóloga.

Lo que más me llama la atención es lo absurdo que me parece informarme de las complejidades que padece una persona con déficit de atención y lo que resuena en mí misma. Tantas vivencias, tantos despistes y pereza camuflada en un posible trastorno. Cuántas veces he sido llamada cabezota, cuadriculada y blanco o negro cuando lo que en realidad podría ser camuflado es una rigidez cognitiva bestial que, muy probablemente, me ha hecho desarrollar el trastorno de ansiedad crónico. No sé, todo empieza a encajar.

Todo empieza a encajar. 

Mi madre ve patrones. Mi mujer ve patrones que llevo haciendo años y ahora tiene, podría, tener explicación. Mis fijaciones, mi sumatorio de obsesiones, la imposibilidad de ciertas decisiones. Lo que me aflige elegir entre varias cosas (de sentirme mal físicamente), la literalidad con la que me explico y exijo que me expliquen (o no lo comprendo). Es que hablas mucho. ¿No será que quiero que quede todo claro? La necesidad de tener recordatorios constantemente porque sé que lo voy a olvidar. ¿Por qué enfermo cuando tengo que viajar o me cambian planes de un momento a otro? ¿Por qué no puedo, literalmente, hablar cuando me siento mal? ¿Qué me hace no abandonar lo que se considera una obsesión aunque pasen diez años? Pensaba que eso era normal. Igual que consideraba normal que me llame la atención el crochet y no deje de pensar en ello, o aprenda 

Estoy dando nombre a cosas que consideraba despistes o forma de ser. Estoy aprendiendo muchas cosas de mí misma, de mi forma de comprender el mundo, las cosas que hago o las que me interesan. Es complicado adecuar esto a tu entorno, no siempre es bien recibido, pero lo importante es lo de siempre: una misma.